El celoso Extremeño

Autor: Miguel de Cervantes Saavedra

Fecha publicación: 1613

Género: Novela / Cuento

El Celoso Extremeño hace un perfecto retrato a los celos y la sexualidad, llegando a los límites más absurdos de la inseguridad humana. Una de las obras más aclamadas por la crítica y considerada de las mejores del autor. Una prohibida obsesión que cuestiona la moral más de una vez y que aún es objeto de estudio.

Resumen y sinopsis

Esta obra fue escrita por Miguel de Cervantes en 1613. Se considera un cuento y una novela, por lo corto del mismo. Una narración constante de abundante detalle.

La historia gira en torno a un millonario excéntrico, muy celoso y posesivo. Se enamora de una jovencita de 14 años llamada Leonora, pasando a encerrarla con tal de que nadie más pudiera quitársela.

Sin embargo, Leonora encuentra el amor de manera inesperada. Un hombre que logra entrar en la casa con la excusa de ser profesor de guitarra para uno de los sirvientes. Su romance florece pronto y pronto es descubierto. Sin embargo, para ese momento dicho millonario ya se encuentra viejo y enfermo. Decide que no puede mantenerla en cautiverio y le brinda su libertad.

Resumen de El Celoso Extremeño

Filipo de Carrizales es un hombre que fue rico. Con el paso de los años, perdió lo que tenía. Se asume a sí mismo como un fracaso en muchos ámbitos, incluso en el amor, pues afirmaba ser demasiado celoso para ello.

En un intento por recuperar lo que fue, decide viajar a América. Afortunadamente su viaje rinde frutos, recuperando la fortuna que una vez tuvo. Vuelve a ser un hombre influyente, exitoso y solo.

Ya entrado en edad, decide volver a España para pasar ahí sus últimos años. Contra todo pronóstico, conoce a una niña de catorce años llamada Leonora. Para ese momento Filipo tenía 68 años. Aun así, la desposa.

Siendo demasiado celoso y posesivo, se recluye junto a la chica, sus trabajadoras, esclavas y un sirviente eunuco llamado Luis. Todo esto con la intención de evitar el contacto que Leonora pudiera tener con la sociedad.

Pese a tratarse de un eunuco, Luis no tenía permiso de acercarse a Leonora. Pero sería por medio de él que el clímax de la trama tiene lugar.

Un hombre llamado Loaysa, se entera de la existencia de la niña. Del mismo modo que la riqueza que la envolverá una vez fallecido Carrizales. Con el plan de enamorarla y quedarse con su riqueza, se acerca a ella a través de Luis.

Su promesa es enseñar al eunuco a tocar la guitarra. De ese modo, a hurtadillas entra a la casa constantemente. Cae en gracia a la servidumbre, que colaboran en sus clases furtivas. De este modo llega a tratar con Leonora.

Sus encantos llevan a convencerla de que realice una fiesta. Sólo debía dormir a Carrizales con una especie de droga. Ella bien lo hace, y la fiesta tiene lugar.

Loaysa logra seducir a Leonora, pero esta aún fiel a su marido decide no consumar la infidelidad. Ambos se quedan dormidos en la cama de ella, por lo que a la mañana siguiente cuando Carrizales despierta, los encuentra juntos.

Su primer plan es matarlos a ambos, pero en el proceso cae enfermo. Notando que Leonora no puede ser suya para siempre, aunque lo quisiera, decide emanciparla.

Leonora, ante la decisión de poder quedarse con Loaysa y la fortuna, nota que nunca antes experimentó los placeres carnales. Esto la lleva a decidir que no los necesita, y puede vivir su vida en celibato, por lo que decide migrar a las Indias, convirtiéndose en monja.

Análisis de El Celoso Extremeño

Una obra que apunta hacia lo absurdo y extremista. Prueba lo capaz que es el ser humano de llegar hasta el final cuando lo quiere, sin caer en lo imposible.

Cervantes escribió dos finales. El primero, publicado siendo una copia y bajo otro nombre, en 1604, donde Leonora y Loaysa llegan a consumar el acto de infidelidad.

El segundo, de la publicación de 1613, donde la joven termina siguiendo el camino religioso. Ambos finales plausibles y magistrales para la crítica, convirtiéndolo en una de las mejores obras del autor.

Frases

“Ejemplo y espejo de lo poco que hay que fiar de llaves, tornos y paredes cuando queda la voluntad libre…”

“Contemplaba Carrizales en sus barras, no por miserable, porque en algunos años que fue soldado aprendió a ser liberal, sino en lo que había de hacer delas, a causa que tenerlas en ser era cosa infructuosa, y tenerlas en casa, cebo para los codiciosos y despertador para los ladrones”

“Madre, la mi madre, guardas me ponéis; que si yo no me guardo, no me guardaréis. Dicen que está escrito, y con gran razón, ser la privación causa de apetito; crece en infinito encerrado amor; por eso es mejor que no me encerréis; que si yo, etc…”