El conde Lucanor

Autor: Don Juan Manuel

Fecha : 1331 y 1335

Género:  Novela

Una serie de moralejas son utilizadas en El conde Lucanor para ayudar a los lectores a lidiar con la cotidianidad, cuidar sus bienes, conservar su reputación, pero, sobre todo, para que mantengan su alma a salvo.

Resumen y sinopsis

Un buen hombre a trav√©s de las ense√Īanzas que ha obtenido de su consejero se centra en dar bienestar a su pueblo y a √©l mismo. Todo el aprendizaje obtenido le sirve para entender importantes aspectos de la vida, c√≥mo solucionar los problemas que se le presentan y c√≥mo actuar cuando la duda nubla su mente.

En el libro, el lector se encuentra con una serie de f√°bulas que tienen como finalidad dejar una moraleja que sirve para afrontar las vicisitudes que se presentan en la vida.

Se trata de una obra cl√°sica de la literatura espa√Īola y una de las m√°s importantes representaciones del esp√≠ritu humanista cristiano del siglo XIII.

Sobre el autor

El conde Lucanor es una obra representativa de la literatura castellana medieval. Esta novela fue escrita por Don Juan Manuel, pr√≠ncipe de Villena y nieto del rey Fernando III de Castilla, entre los a√Īos 1331 y 1335.

Don Juan Manuel de Castilla-Villena naci√≥ el 5 de mayo de 1282 y muri√≥ el 13 de junio de 1348 en la ciudad de C√≥rdoba, Espa√Īa.

Resumen de El conde Lucanor

Primera moraleja

El conde Lucanor nos cuenta que uno de sus amigos le quiere vender sus tierras y le comenta a Patronio, su compa√Īero, lo que le est√° sucediendo. Es as√≠ como Patronio decide contarle la historia de un rey que confiaba much√≠simo en su ministro y no se daba cuenta que este lo √ļnico que deseaba era dejarlo sin nada.

Con este cuento, Patronio desea dejar claro al conde que nunca hay que confiar ciegamente en aquel que dice ser tu amigo, porque no siempre es verdad.

Segunda moraleja

Resulta que el conde Lucanor deja de hacer sus cosas porque teme ser criticado y Patronio comienza a narrarle la historia de un padre y un hijo que a medida que avanzan en su camino se encuentran con gente que les critica por las decisiones que toman, sin importar si estas son buenas o malas decisiones.

La moraleja es hacer lo que se desee siempre y cuando sea el bien, y sin importar el qué dirán. No es bueno renunciar a lo que se quiere por temor a la crítica.

Tercera moraleja

Patronio le cuenta al conde c√≥mo quitar el pecado y para ello le cuenta sobre un ermita√Īo y el rey de Inglaterra. Seg√ļn Patronio, un d√≠a el ermita√Īo le pregunt√≥ a Dios ¬Ņqui√©n ser√≠a su compa√Īero en el para√≠so? Y Dios le dice que ser√° el rey Ricardo, porque este, al igual que √©l, hab√≠a luchado en nombre de Dios.

La moraleja es que si luchas en el nombre de Dios y te arrepientes de tus malas acciones, este siempre te va a perdonar.

Cuarta moraleja

El conde Lucanor le cuenta a Patronio que le han ofrecido entrar en una nueva empresa y quiere saber su opinión sobre qué hacer. En ese momento Patronio decide contarle la historia de un genovés que tiene muchos bienes, pero su alma no se encuentra conforme con la vida que lleva, porque sabe que sus hijos solo se interesan por recibir la herencia del padre y viven esperando el día que este muera.

La moraleja que esta historia nos deja es que el dinero no lo es todo y que más vale preocuparse de otras cosas, que aunque no son bienes materiales, sí que son más importantes.

Quinta moraleja

El conde le cuenta a Patronio que un amigo que le alaba mucho le ha ofrecido un trato. El consejero se da cuenta que el supuesto amigo solo quiere enga√Īarlo y decide contarle la historia de la zorra que alaba al cuervo con el fin de quitarle el queso. Con esta historia Patronio busca explicar al conde Lucanor que es importante saber que aquel que es capaz de alabarte lo que no tienes, luego es capaz de quitarte lo que tienes.

Sexta moraleja 

En esta oportunidad el conde Lucanor no puede creer que sus vecinos se estén uniendo para ponerse en su contra, por ello, va hasta donde Patronio a contarle lo que está sucediendo y este le cuenta que hace mucho tiempo una golondrina se encargaba de avisar a los demás pájaros cuando un hombre estaba sembrando lino y que si quería destruirlo, debían aprovechar el momento, pero los pájaros solo le hicieron caso cuando ya era muy tarde.

Con esta moraleja Patronio le ense√Īa al conde Lucanor que siempre es mejor prevenir que lamentar y que lo correcto es cortar de ra√≠z cualquier mal.

Séptima moraleja

Un d√≠a lleg√≥ un hombre que le explic√≥ al conde Lucanor c√≥mo pod√≠a ganar muchos beneficios, pero Petronio le cont√≥ sobre una se√Īora llamada Truhana¬† que imaginaba c√≥mo ser rica gracias a una olla de miel, pero era tanta su imaginaci√≥n que descuid√≥ la olla y se le cay√≥. Hasta ah√≠ llegaron todos sus sue√Īos.

La moraleja es que no debemos dejar que las fantasías inunden nuestros pensamientos. Hay que confiar solo en lo cierto, mientras que las ilusiones hay que evitarlas.

Octava moraleja

En esta ocasión el conde Lucanor le preguntó a Patronio qué podía hacer porque se estaba quedando sin dinero por entregárselo a gente que le pedía ayuda aun cuando no lo necesitaban. Debido a lo dicho por el conde, Patronio se ve en la necesidad de contarle sobre un hombre al que le fue quitado el hígado y le dieron un trozo a un gato.

Esta moraleja nos recuerda que no debemos darle nada a aquel que no necesita, sobre todo, si luego a ti te va a faltar.

Novena moraleja

En esta oportunidad el conde Lucanor se dirige a Patronio para explicarle que un enemigo ha decidido unirse a √©l para enfrentar a otro enemigo. Patronio comienza a contarle la historia de dos caballos que no se llevaban bien, pero que aun as√≠ juntaron fuerzas para poder combatir juntos. Con este cuento Patronio solo quiere que el conde entienda que lo mejor siempre ser√° tener cuidado de los extra√Īos.

Décima moraleja

Ahora el conde conversa con el consejero de las penurias que llegaban a su vida, pese a haber sido muy rico en otros tiempos. Decide Patronio contarle sobre dos hombres que fueron muy ricos, pero que al pasar el tiempo se volvieron pobres, tanto que uno de ellos terminaba comiéndose los restos de comida del otro.

La moraleja es que siempre se puede salir adelante, pero para ello hay que esforzarse y a veces mucho.

Otra moraleja que nos ense√Īan el conde Lucanor y Patronio

El conde Lucanor nos cuenta que un día le pidió consejo a Patronio y este le contó que un hombre que juntaba mucho dinero sin antes pensar en otras cosas. Ese hombre un día enfermó y solicitó al obispo que fuera hasta su casa para que lo confesara y así poder morir en paz, pero pasó que sus hijos por miedo a quedar sin herencia se opusieron a que el obispo entrara en la casa. Finalmente, el hombre murió y el día de su entierro uno de los asistentes leyó un texto bíblico que decía que la fortuna estaba solo donde estaba el corazón. Ellos pensaron que lo mejor era abrir el cuerpo del hombre y solo encontraron un corazón podrido.

La moraleja es que la mejor fortuna siempre será tener buen corazón y que no hay que preocuparse por  aquello que es perecedero.

Frases

‚ÄúSi al comienzo no muestras quien eres, nunca podr√°s despu√©s cuando quieres‚ÄĚ.

‚ÄúEl bien que hagas nunca ser√° perdido, aunque algunos se porten mal contigo‚ÄĚ.

‚ÄúEl sabio sabe ganar perdiendo y perder ganando‚ÄĚ.

‚ÄúEl que sabe cree que no sabe; el ignorante es el que cree saber‚ÄĚ.